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LOS HOMBRES QUE MIRABAN FIJAMENTE A LAS CABRAS
Título original: The men who stare at goats.
Director: Grant Heslov.
Intérpretes: George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges, Kevin Spacey.
País: Reino Unido/USA.
Año: 2009.
Producción: Grant Heslov, George Clooney, Paul Lister.
Guión: Peter Straughan, Jon Ronson.
Música: Rolfe Kent.
Fotografía: Robert Elswit.
Fecha de estreno en España: 05/03/2010.
Duración: 93 minutos.
El periodista Bob Wilton –Ewan McGregor- tras ser abandonado por su mujer, decide marcharse a la guerra de Irak. Allí conocerá a Lyn Cassady –Clooney- un soldado bastante peculiar. Pertenece este a una unidad secreta, el Ejército de la Nueva Tierra, que pretende evitar conflictos en lugar de luchar. Estos militares son entrenados para ser espías mentales y llegan a tener poderes tan sorprendentes como atravesar paredes o matar a una cabra mirándola fijamente. Cassady tiene la misión de encontrar al creador de este proyecto, Bill Django –Jeff Bridges-, que está desaparecido, y Wilton se enrolará con él en esta aventura.
La historia es narrada por la voz en off de Wilton, que le resta dinamismo y la hace pesada y cargante. El guión comienza con fuerza y capta rápidamente el interés del espectador. Sin embargo, se queda estancado en mitad de la película y resulta muy complicado seguir la trama. La interpretación de los actores deja mucho que desear, pues no consiguen hacer reír al público, a pesar de los giros ingeniosos que abundan en los diálogos.
Los aspectos técnicos son lo mejor del largometraje. Predominan el plano medio y el primer plano, que centran en todo momento la atención en los personajes, dejando de lado la ambientación. El plano general aparece en escasas escenas. La música es acorde con el tono humorístico de una comedia, salvo en una ocasión: diversas escenas de la guerra, como bombardeos o la caída de la estatua de Sadam Husssein, se mezclan con una melodía que pretende que la muerte de numerosas personas nos provoque risa. La caracterización es quizás lo más sorprendente. Militares con melena y ropa hippie nos transmiten una imagen pacífica que choca con la valentía y el coraje propios del ejército.
La película pretende hacernos reír pero, ¿es posible transformar en comedia algo tan serio como es una guerra? Un tema tan delicado como este debe ser tratado con mucho tacto si se quiere bromear sobre él, y esta vez no lo han hecho. Algo tan atroz como la muerte de numerosas personas no puede mostrarse tan a la ligera y además bromear sobre ello. A esto debemos sumarle que, desde que se produjo el atentado terrorista contra las torres gemelas, los estadounidenses viven sumidos en el miedo y con mucho rencor contra los afganos. Por ello, más que sacar una sonrisa al espectador, han conseguido indignarle.
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