lunes, 26 de abril de 2010

GARZÓN, NUEVO ÍDOLO DE MASAS










El nuevo héroe del panorama internacional es español, trabaja como magistrado del Juzgado de Instrucción número 5 de Madrid y responde al nombre de Baltasar Garzón Real. El juez ha sido imputado en un delito de prevaricación por iniciar un proceso a favor de las víctimas del franquismo. Esto ha provocado que multitud de personas hayan salido a la calle para manifestar su apoyo al juez y luchar por la democracia.

Más de 25 ciudades españolas – entre las que destacan Barcelona, Madrid, Valencia o Sevilla- han acogido estos últimos días manifestaciones pro-Garzón. Al multitudinario encuentro celebrado en Madrid acudieron personajes tan relevantes como Pedro Almodóvar, Pilar Bárdem o Almudena Grandes. Sin embargo, este fenómeno traspasa nuestras fronteras. Buenos Aires, París, Bruselas, México, Londres, Dublín y Lisboa celebrarán también reuniones de este tipo frente a las embajadas españolas de dichas ciudades.

Por si todo esto fuera poco, se ha creado también una plataforma de apoyo en Internet: http://www.congarzon.com/. En ella aparece un manifiesto que califica al juez Garzón como promotor del desarrollo en España del principio de justicia universal; defensor de la Democracia, la justicia y los derechos humanos o modelo de justicia. Además, se puede colaborar con la plataforma ingresando dinero en una cuenta bancaria que aparece en la página web. Son ya más de 18000 las personas afiliadas a esta iniciativa.

En el frente opuesto se encuentra Luciano Varela, juez del Tribunal Supremo que instruye el caso, que se ha convertido en el blanco de todas las acusaciones. Se ha llegado a calificar su actuación como tergiversación de la democracia y se le ha acusado de apoyar a la Falange en su empeño por desprestigiar a Garzón, a pesar de haber expulsado del proceso a dicha organización.

¿Desde cuándo la aplicación de la Constitución puede ir en contra de la democracia? La Constitución Española recoge en su preámbulo la voluntad de “Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la Ley como expresión de la voluntad popular”. Es decir, los poderes públicos deben estar sometidos también a la ley y serán juzgados por incumplirla.

Por eso, debemos esperar y contemplar desde la barrera el desarrollo de los hechos. Si no nos comportamos de forma prudente, no serán la Constitución y la Justicia quienes pongan trabas a la Democracia, sino que seremos nosotros mismos, al impedir que se lleve a cabo el proceso.

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